Frase que conforma uno de los testimonios vertidos en la audiencia pública por la salud mental, que se llevó a cabo en Orán en el marco de un amparo colectivo.

Radio A da a conocer uno de los testimonios vertidos en la audiencia pública por la salud mental, que se llevó a cabo en Orán en el marco de un amparo colectivo.

Este es el relato del «infierno» que vivió una madre por la adicción de su hijo.

Relató que su hijo comenzó con conductas violentas hacia las demás personas, incluyendo a sus padres y novia, e incluso intentó ahorcarse en dos oportunidades debido a que transitaba una depresión.

“Era tan bueno mi hijo que de la noche a la mañana comenzó a comportarse de esta manera. Le preguntaba qué le pasaba, por qué lo hacía. Mi desesperación era buscar soluciones”.

La mujer contó que llegó a no salir por temor a lo que podría cometer su hijo. “No era vida. Era un infierno de hogar. No dormía de pura angustia”.

Su hijo hablaba solo, con la pared y llegó a estar preso. “No era él. Fue un trauma para nosotros lograr recuperarlo”.

Manifestó que al momento de llevar a su hijo al hospital luego de un episodio violento, se dio con que no había profesionales. “Mi hijo estuvo atado por siete días, con custodia policial, y un día comenzó a convulsionar. Las psicólogas me dijeron que no podían hacer nada y debía ser derivado a Salta. Una semana mi hijo sufrió en el hospital porque no había turno, camas. La padecí”.

El joven fue trasladado al hospital de salud mental Dr. Miguel Ragone, donde permaneció internado durante 15 días.

Al regresar, la madre se dio con que no había psiquiatras en Orán para que su hijo continuara con la medicación. “De por vida debe tomar cuatro pastillas, que me salen casi $40.000 mensuales”.

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